Alfareros del Lenguaje

Alfareros del Lenguaje

Bienvenidos a todos

Queremos compartir con todos vosotros, el nuevo blog de Alfareros. Os pedimos a todos que participéis en la creación del mismo; enviándonos vuestros artículos a publicaciones@alfareroslenguaje.org

Un dia increible de Alfareros del Lenguaje (Parte I)

Fernando CottaPosted by Joaquin 22 Feb, 2016 18:18:06

Viernes 8:15 am, anticipándome al habitual atasco de la N-V en hora punta he llegado con una hora de antelación al punto de encuentro donde he quedado con tres de mis compañeros. No hay nada peor que las esperas, aun faltan 60 largos minutos para la hora "A", por lo que, sentado en el Capitán Trueno, aprovecho para retuitear temas pendientes en las redes, últimamente estoy tan ocupado que no tengo tiempo para algo tan elemental como es el mantenimiento de las amistades que poco apoco y a lo largo de un año he ido cuidando en Twitter, Facebook y Google+.

Por fin llegan Maria Rey, Ignacio Leon y Julio Valencia y partimos hacia el esperado destino, los archivos de la catedral de Toledo. Con el resto del equipo habíamos quedado a las 11 horas en la Plaza de Zocodover.

A la altura de Parla Enrique E. de Nicolás nos llama por teléfono y nos indica que hace unos veinte minutos esta de camino, a lo que respondo.

- Si es así debemos estar muy cerca uno de otro. Nosotros acabamos de pasar un cartel enorme a la derecha.

Un par de segundos de silencio y responde nuestro compañero.

- Acabo de veros, estas delante de una furgoneta que esta justo delante de mi.

Quizás les parezca una tontería pero tengo que añadir que salimos cada uno sin determinar una hora y sin embargo estábamos uno detrás de otro, queriendo no haber salido igual. Seguimos nuestra ruta mientras mi copiloto, que esta vez no era Rafael, sino el León de Alcorcón, nos contaba un chiste de nueva promoción y al poco tiempo, sin darnos cuenta, ya estábamos a un paso.

Después de cincuenta minutos de tirar con los 105 caballos sin herraduras, llegamos a la antesala de la histórica ciudad amurallada, justo enfrente de la puerta conocida como la de la Herradura, por lo que torcemos a la izquierda buscando ese aparcamiento prometido a precio asumible, es decir sin tributos. Dejamos el vehículo bien estacionado y nos dirigimos a una escalera mecánica que parece ser tiene un año y algo de vida, detalle que no conocía y no será por no haber estado centenares de veces en tan encantadora villa y que si no fuera por la excelente idea del ingeniero o jefe de urbanismo, turismo o lo que fuere, habríamos necesitado a los bomberos y una cuantas botellas de oxigeno para subir aquellas empinadas y escarpadas montañas hasta llegar a la parte superior.

Como es de prever alguna viva voz cantó.

-¡Hay mas tramos de escalera que en todo el metro de Madrid!

Y no era para menos, no es que así sea, pero si que lo parece y porque entre otras cosas, raras son las estaciones del suburbano que se vean casi completas, desde arriba hasta el final, por lo que alguno se impresiona un poco mas de la cuenta.

Llegamos a la céntrica y medieval plaza con veinte minutos de antelación nos ponemos en contacto por vía telefónica con el ideólogo de esta trama, Don Gonzalo S. Rey, al que debemos el honor de tan memorable visita.

-Esperadme cinco minutos y os veo.- Me comento al auricular de mi made in China sin pinganillo.

Si conocen la tierra sabrán que debido a la belleza del entorno, suele ser común y habitual distraerse e incumplir con la puntualidad extrema, incluso con el autor de "La Llamada", así que nos acercamos al primer bar que encontramos con pinta de no dar un generoso sablazo y nos sentamos en la terraza aprovechando ya de paso, para pedir los pertinentes cafés e incinerar al menos un cigarrillo antes de entrar en el templo de la cultura aun por descubrir.

Cinco fuimos los osados que elegimos aquella acera de metro y poco mas con mesa incorporada. Comenzamos a colocar las sillas intentando dejar paso por detrás a la multitud de toledanos de Japón, China, Rusia, Alemania, Chequia y el resto de los países del globo azul que nos permite hospedarnos con tanto amor. Seguido, y como es de Ley en todos los viajes, a buscar el lujoso cuarto de descargas, donde las señoras todas ellas ocupaban el de caballeros, y nosotros esperando y viéndolas ir y venir. ¡que curioso!, quizás no sepan que las faldas son el símbolo por definición de un cuarto de baño femenino, y que los pantalones, que no tiene porque ser así, ¡pero lo es!...., ¡el masculino!, el caso es que ante tanta afluencia de señoras y señoritas de todos los lares de este increíble mundo en el que vivimos ocupaban el mando y control de lugar donde habitualmente orinamos los caballeros, burros, asnos y demás animales del mismo genero, por ello y hasta que tome la batuta con astucia y me dije, total, ¿qué puede pasar?, ¿qué me den un revolcón y salga con los pelos como los llevo de costumbre?, así que estudiando el peligro y en cuanto vi la oportunidad... bragueta en mano, ¡perdón!, quise decir al revés, encontré el momento tan esperado... y por fin en aquel cuarto tan bien apañado descargue los malos humores liberando la tensión.

Una vez en la zona elegida para compartir el liquido negro en forma de extracto puro mezclado con caliente agua, con leche, una nube, corto, largo, en taza mediana, vaso o internacional y en pequeño recipiente como es mi caso, empezó a llegar el resto de la tribu, en primer lugar el Rey de la velada, que no la Rey, quien nos dijo:

- Os iba a llevar a un sitio estupendo a tomar café.

Y razón tenia Gonzalo, pero.... la decisión ya había sido tomada, así que poco podíamos hacer. A los minutos llego la que seria desde ese momento la directora y jefa de comunicación de tan ilustre asociación de escritores, alta, esbelta, morena oscuro de pelo y guapa ¡que todo hay que decirlo!, así es, Doña Pilar Caro y dicho ya sea de paso, ¡bienvenida!

A los ciento veinte segundos apareció otra escritora, esta vez oriunda de la zona Doña ...... saludos van, besos que a las recién llegadas hay que dar, que no ha sitio Santo Tomas, ¡que no aquí no!, en pie y buscando la forma de esquivar a los barandantes del lugar, en fin y al tres por ciento de sesenta, también llegaron todos los que faltaban, Don Quico Taronji y una gran y bella dama, Doña Carmen, que tiempo no tuve para averiguar el resto de lo que suele ser habitual y que acompañe al nombre.

Todos besados, ¡a ellas me refiero!, y dispuestos a compartir y absorber el máximo de información del magnifico edificio que íbamos a visitar, nuestro anfitrión nos señalo la dirección que habíamos de tomar, así que poco apoco cruzando como podíamos entre la mitad de los habitantes de la tierra, que allí estaban palpando la gran historia de la que en sus tiempos llego a ser capital del mundo de la cultura, hasta que llegamos al punto tan esperado, una puerta de un edificio de con no se cuantos siglos de antigüedad. Gonzalo detuvonos en seco y dio unos golpes, la madera no crujió pero se abrió y en aquel momento, señoras, señores, damas, caballos y demás notarios, me di cuenta, y así lo afirmo, que Don Carlos Ruiz Zafón al que admiro por su literatura..., ¡se equivoco!, ¡como lo digo!, un señor de una altura aproximada de metro setenta, posiblemente algo menos y de azul embatado nos invito a atravesar e introducirnos en el bálsamo de la ciencia del pasado, así pues me di cuenta que la famosa Biblioteca de los Libros Olvidados, ¡no estaba en Barcelona!, sino en la que fue cuna de la cultura universal, ¡y que me digan lo contrario!

Que puedo decirles de la sensación una vez en el interior de la fortaleza de las humanidades, letras e ilustres unos y otros también..., apellidos. Otro señor de la misma altura y curioso parecido con nuestro aperturista y acompañante historiador nos recibió tan serio y contemplativo como quien piensa..., ¡la madre que me pario!, diez iban a ser y con once me las veo, porque nuestro científico descubridor de la Atlántida por casualidad, a Don Paulino Zamarro me refiero, apareció con su querida y amantísima esposa, así que tocole lidiar con uno mas. El caballero Don Isidoro, en esta ocasión nuestro particular guía por el universo del conocimiento se porto como lo que es, un señor desde los pies a la cabeza y al claustro del edificio nos llevo para darnos las primeras explicaciones del especial momento que íbamos a vivir



  • Comments(0)

Fill in only if you are not real





The following XHTML tags are allowed: <b>, <br/>, <em>, <i>, <strong>, <u>. CSS styles and Javascript are not permitted.